¡Holi!
Hoy es 2 de mayo, día Internacional contra el Acoso Escolar o bullying y como persona que ha sufrido bullying durante la etapa del colegio y del instituto, me gustaría contaros mi experiencia y mi perspectiva después de varios años.
Aunque tenga muy pocas lectoras, me gustaría expresarme acerca de este tema porque lo he tenido que experimentar personalmente y darle visibilidad a este tema porque por desgracia sigo pensando que no estamos mejorando como sociedad respecto a esto.
¿QUÉ ES EL ACOSO ESCOLAR?
El acoso escolar es cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares de forma reiterada, tanto en el aula como a través de las redes sociales.
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MI EXPERIENCIA
Yo fui al mismo colegio e instituto, es decir, al centro educativo al que fui tenía tanto colegio e instituto, así que empecé allí a los tres años y salí a los dieciocho. Durante esos 15 años (que se dice pronto) sufrí acoso escolar, desde que yo tengo memoria, vaya.
Las escolares
El tipo de acoso escolar que sufrí fue psicológico y verbal. Durante toda mi etapa escolar, las niñas de mi clase me excluían, me insultaban, se reían de mí y me humillaban. Evidentemente, a lo largo de quince años las personas van cambiando y el comportamiento de esas personas también, pero mala hierba nunca muere.
En mi caso, había una niña en mi clase que me odiaba, por algún motivo que a día de hoy desconozco, y conseguía manipular a las demás niñas para que les bailara el agua y que hicieran lo que ella quisiera. Entre esas cosas, seguirles el juego riéndose de mí, humillándome e ignorándome por completo dejándome completamente sola. Esto derivó en pasar los recreos sola, ser la última de ser elegida para jugar por equipos en las clases de educación física, en ser la última en poder elegir pareja para hacer alguna actividad, etc.
Aunque parezca increíble, porque honestamente a día de hoy no me entra el cabeza, este patrón se siguió repitiendo durante esos quince años. Las situaciones cambiaban, pero el comportamiento de las niñas, no. Durante esos quince años, esa niña siguió utilizando a las demás como marionetas.
No me quiero extender demasiado, pero sí me gustaría poner algunos ejemplos de lo que me pasó durante esos años para que veas que no es cosa de niñas:
- Cuando era pequeña, antes de empezar las clases, la profesora nos dejaba dibujar y pintar. Cuando me levantaba a coger un color o iba al baño, cuando volvía mi dibujo estaba roto o pintarrajeado por una de estas niñas.
- En el recreo, cuando preguntaba si podía jugar con ellas o unirme a ellas, me decían que no. En caso de decirme que sí, era para humillarme pidiéndome hacer cosas que no quería hacer y que ninguna de ellas tampoco quería hacer porque era ridículo.
- Cuando llegaba a casa y abría la mochila, me encontraba con tierra, agua o, incluso, gusanos de seda.
- Cuando jugábamos por equipos en educación física, nunca me pasaban la pelota. Cuando aparecía el profesor, me pasaban la pelota.
- Cuando había que hacer cualquier presentación o trabajo en clase, o nadie me escogía (ni yo podía escoger) y no me dejaban hacer nada en el grupo que me tocaba, o tenía que hacerlo absolutamente todo yo porque si salía mal era culpa mía.
- Me llamaban acosadora, niñata, imbécil, empollona, pringada, estúpida, retrasada, desgraciada, perdedora.
- Cuando en bachillerato hice un trabajo sobre la identidad de género no binaria y el colectivo LGBT, se inventaron que era una bollera de mierda y que las iba a violar a todas.
Creo que sobra decir que durante todo este tiempo a mí no me apetecía ir al colegio, ni participar en clase, ni siquiera me apetecía hablar o levantarme por las mañanas. Sentía mucha angustia, mucho malestar, impotencia, frustración, me hacía demasiadas preguntas sin respuesta, lloraba por la noche, me desvelaba, y un largo etcétera.
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Los adultos
Los adultos en esta situación son los profesores y los padres.
Respecto a los profesores no hay mucho que comentar porque no hicieron nada. Durante mi etapa del colegio, aunque yo me chivaba, o más bien me quejaba de lo que me estaban haciendo, los profesores me decían que ya éramos suficientemente mayores para solucionar las cosas entre nosotras. Teníamos siete u ocho años. Después de esto, seguí insistiendo y terminaron por ni siquiera mirarme a la cara. Actualmente, llevo trabajando en un colegio más de año y medio, y te puedo asegurar que se nota cuando un escolar está siendo acosado o maltratado por sus compañeros.
En la etapa de la ESO, después de muchos años insistiendo y luchando contra mí misma, mis padres por fin me hicieron caso y dejaron de culparme por lo que estaba pasando, al menos en parte. Hablaron con el centro y mi tutor de la ESO intentó apaciguar la situación sin mucho éxito. En segundo o tercero de la ESO, nos reunimos el profesor, la niña acosadora, las otras tres niñas que más tocaban las narices con ella y yo, y a pesar de explicar cómo me sentía con lo que me hacían, ninguna de ellas reconoció absolutamente nada, ni se disculpó, ni me dejaron en paz. Solo estaban preocupadas por lo que mis padres pensarían de ellas al haberles contado todo lo que me hacen, asegurando que la mayoría es mentira. Flipo.
Finalmente, después de que mis padres volvieran a insistir, el director del centro entró en juego y en el comedor, donde yo no estaba porque comía en casa, habló con ellas y prácticamente les amenazó para que me dejaron en paz. Y me dejaron en paz, pero solo de forma activa: siguieron metiendo mierda.
Tuve la suerte de que mis padres me hicieran caso y finalmente, se calmara bastante la situación. Pero tuve la mala suerte de que mis padres no decidieran cambiarme de centro, a pesar de que se lo pidiera porque yo necesitaba cambiar de aires y de vida. Además, esto también complicó bastante la situación en casa con discusiones y malestar.
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MIS FANTASMAS
Hay muchas historias de personas que han sufrido acoso escolar que en la ESO o en bachillerato, se cambian de instituto y hacen un grupo de amigos, o al menos tienen un amigo o una amiga en esa época. Esta historia no termina así. Terminé mi etapa del instituto estando y sintiéndome completamente sola y como una puta mierda. No tenía amigas, ni amigos, ni pareja, ni nada. Solo tenía ganas de huir y de empezar de nuevo.
Después de seis años, tengo una ansiedad que me muero y mil millones de inseguridades. Tengo mucha ansiedad social: me cuesta muchísimo socializar, conocer gente nueva, y me cuesta mucho confiar en la gente porque tengo miedo a que me hagan daño, que me utilicen y básicamente pasar por lo mismo que pasé durante gran parte de mi vida. No me gusta que toquen mis cosas, que invadan mi espacio, prestar mis cosas porque no confío en que me lo devuelvan o que me lo devuelvan roto. Sé que suena muy tonto e incluso distorsionado, pero esto es lo que mi mente y yo percibimos.
Desgraciadamente, esta es mi realidad y poco a poco en terapia también voy avanzando muy lentamente, pero hay épocas y rachas que son muy duras para mí, sobre todo cuando recuerdo que estoy igual que hace diez años: completamente sola y he conocido gente, he tenido amigas, pero ninguna me acompaña a día de hoy porque me ha dejado por el camino. Estos son mis fantasmas y a esto me refiero con la inestabilidad social de la que hablaba en este post, que me afecta de lleno a mi autoestima y a mi salud mental.
Nos llevamos las manos a la cabeza cuando sale una noticia de que una niña de nueve años ha intentado suicidarse porque la insultan en el colegio, que una adolescente se ha autolesionado y está en estado crítico porque sus compañeros de clase difunden fotos de ella en ropa interior por internet, que un adolescente trans se ha quitado la vida, y un larguísimo etcétera.
Pero seguimos haciendo la vista gorda cuando vemos un caso de acoso escolar, que desencadena este tipo de sucesos.
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LO QUE NO SE NOMBRA, NO EXISTE
Si queremos luchar contra el bullying hay que hacerlo de raíz. Hay que educar a los escolares y a los adultos, tanto profesores como padres, qué actitudes son discriminatorias y cuáles no, y qué hacer en caso de detectar alguna de ellas.
Esto debería impartirse en talleres en los colegios e institutos, o incluso en una propia asignatura que que hable sobre la diversidad y deje de lado los tabúes sociales. Tenemos que hablar sobre la diversidad sexual y de género, sobre la diversidad corporal, sobre las diferentes etnias y religiones, sobre las personas con discapacidad, sobre el sexismo y los roles de género, sobre la salud mental etc.
Si hablamos en las aulas sobre todo esto, no podremos erradicar por completo el acoso escolar, pero podremos evitar en gran parte prejuicios y estigmas sociales, que también se dan en las aulas y se utilizan en contra de las víctimas.
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RECURSOS
Lo que me ayudó a sentirme acompañada durante esa época fueron los libros de El Club de los Incomprendidos de Blue Jeans.
Son chicos incomprendidos a los que nadie entendía, a los que nadie quería, hasta que se fueron uniendo unos a otros en el camino.
Otros libros y series que puedo recomendarte son:
- Las ventajas de ser un marginado, de Stephen Chbosky y traducido al español por Vanesa Pérez-Sauquillo.
- Wonder. La lección de August, de R.J. Palacio y traducido por Diego de los Santos Domingo.
- La serie: Merlí.
* * *
Antes de terminar, me gustaría aclarar que las personas que me hicieron bullying eran todas niñas, pero esto no significa que los niños se portaran bien conmigo porque tampoco me dejaban jugar con ellos y me decían comentarios sexistas, como que no estaba buena.
Lo que quiero decir es que la rivalidad entre niñas, chicas y mujeres es fruto de la sociedad patriarcal, que para nada justifica ningún tipo de acoso o discriminación. Pero me gustaría aclarar que esto no es una cuestión de género: hay niñas malas, pero también hay niños malos y los niños también sufren este tipo de acoso.
Más adelante, me gustaría escribir sobre el síndrome de la niña buena, que también agravó mi situación en el colegio y en el instituto, y me parece un tema muy interesante desde la perspectiva de género.
No me quiero despedir sin antes darte las gracias por haber leído la entrada completa. Es un post bastante personal y te agradezco que te hayas tomado tu tiempo para hacerlo. 💜
¡Hasta la próxima!
¡Hola, Ruth!
ResponderEliminarVaya, no sé por dónde empezar. Me ha conmovido mucho esta entrada, qué duro. Cuando sale en las noticias que un adolescente se ha suicidado a causa del acoso escolar que sufría, todos nos quedamos muy impactados. Pero poca gente piensa que probablemente todo empezó con pequeños detalles que se dice que "son cosas de niños" y que no tienen importancia, peo si la tienen, y al final una cosa lleva a la otra y la bola se va haciendo cada vez más grande.
También se piensa a veces que si no es maltrato físico no es bullying, pero en realidad el acoso verbal y psicológico puede ser incluso peor. O incluso simplemente excluir a una persona y dejarla de lado aunque no la insultes directamente.
Te hablare un poco de mi experiencia, aunque no se puede comparar con lo que has pasado tú. Yo siempre he sido una persona muy tímida y me cuesta hacer amistades nueva. Cuando empecé a ir al colegio, estaba bastante sola y no tenía amigos, porque cada cual estaba con su pandilla y y yo estaba un poco excluida. Tardé bastante tiempo en hacer amigos de verdad, pero por suerte al final ocurrió y a día de hoy sigo manteniendo el contacto con ellos. ms principales problemas vinieron a raíz de que una niña que se sentaba a mi lado me odiaba, aunque yo nunca le había hecho nada Por ejemplo, me cogía los bolígrafo sin pedirme permiso, me insultaba... Una vez estaba haciendo una manualidad en plástica, fui al baño y cuando volví ella la había roto. Se lo dije a la profesora, que me cambió de sitio, pero la niña seguía molestándome cuando podía. Así que al final mi madre habló con la niña en la puerta del colegio, le cantó las cuarenta y desde entonces no volvió a meterse conmigo.
En el instituto nadie me acosó directamente, pero me cambié a un centro nuevo y no coincidí con mis amigos en clase. Aunque seguimos viéndonos en los recreos y quedando juntos, yo no tenía amigos entre mis compañeros de clase, porque cada cual estaba en su grupo y se conocían desde pequeños. Además, mucha gente me veía como a un bicho raro porque era distinta a los demás, me gustaba leer y ese tipo de cosas.
Por cierto, en cuanto a los libros que recomiendas, he leído Las ventajas de ser un marginado y Wonder, y ambos me encantaron, creo que son libros muy necesarios para tratar ese tipo de temas.
Sólo me resta desearte lo mejor. Espero que consigas irte encontrando mejor cada día y que finalmente logres conocer a buenos amigos que te acompañen durante mucho tiempo. ¡Te mando mucho ánimo!
¡Holi!
EliminarTienes razón en lo que dices que se le da más importancia al acoso físico porque es visible y porque es una forma de violencia clara, pero como dices, el acoso psicológico y verbal también lo es, pero las palabras se las lleva el viento y es como si no hubiera ocurrido nada.
Siento que tuvieras que pasar por eso. Sentirte como un bicho raro y que los demás te excluyan por ser tú misma también es bastante habitual y más grave de lo que parece porque influye mucho en la autoestima. Yo también tenía y tengo gustos distintos a los demás, y me apartaban por ello, así que te entiendo. Me alegro de que finalmente pudieras hacer alguna amistad y de que te gusten las recomendaciones.
Muchas gracias por leer la entrada y por escribir este comentario. Y por tus ánimos. <3
Un abrazo,
Ruth
Hola guapísima :)
ResponderEliminarSiento por todo lo que has pasado, ha tenido que ser horroroso, pero me ha encantado leerte, la manera en la que expresas todo lo que eso te hizo sentir y las cicatrices que hoy en día tienes. Con muchas de las cosas que comentas, me siento muy identificada. Yo también fui al mismo colegio desde los 3 años hasta los 18, católico para más señas. Sufrí una agresión cuando tenía 6 años y como consecuencia de ello, me rompí el brazo y mi madre la pobre tuvo que batallar con todo el colegio para que se reconociera todo lo que pasó, porque en un primer momento la culpa era de la "inadaptada" que era yo. Siempre he sido bastante solitaria, a pesar de que soy una chica extrovertida que habla por los codos, soy tímida, pero también soy la chica de las mil batallas, soy demasiado sincera y siempre he expresado las cosas tan cual las pensaba y que no me callaba si consideraba algo injusto y eso siempre causaba problemas, por lo que en el colegio tenía cartel de "rarita" por parte de mis compañeros de clase y de los profesores.
No me puedo comparar contigo, porque no sé lo que es sufrir acoso, ni conozco la desgarradora desesperación por la que pasáis, pero lo que si sé es que a personas como vosotros se os debe coger de la mano y decir que no estáis solos, que os habéis encontrado en la vida a unos indeseables, pero que a vuestro alrededor también hay personas nobles y buenas, que hacen quizás menos ruido, pero que están dispuestas a luchar por lo que es justo y por alzar la voz cuando se debe, para denunciar casos como el tuyo.
Un besote grande
¡Holi!
EliminarSiento que sufrieras una agresión de tan pequeña, pero me alegro de que tu madre luchara por ti en esta situación. Para ellas tampoco es fácil y hay que ser valiente, así me alegro muchísimo de que tuvieras ese apoyo.
Ninguna historia o experiencia laboral se puede comparar, pero eso no quita que una tenga más o menos importancia que la otra. Todas nuestras (malas) experiencias son válidas. :) De todas formas, me alegra que no fuera a más.
Muchas gracias por leer la entrada y por tu comentario, y tus ánimos. Yo sigo esperando a que aparezcan esas personitas en mi vida. <3
Un abrazo,
Ruth
¡Hola guapa!
ResponderEliminarPrimero de todo decirte que tienes nueva seguidora, acabo de toparme con tu blog. Eres bienvenida a pasarte por el mío si te apetece. Tu entrada me a conmovido muchísimo y siento de corazón todo lo que pasaste y las secuelas que te ha dejado.
Yo en mi época escolar no he pasado por eso. Si que he sido muy muy muy tímida, y eso hizo que los niños se rieran de mi, y me pusieran algún que otro mote por ser tan introvertida. Pero gracias a cambiar del colegio al instituto (yo si que hice el cambio, no estuve siempre en el mismo centro) conocí a otras personas y yo también me espabile bastante y las cosas cambiaron.
Es más sigo teniendo una amiga, mi mejor amiga y madrina de mi hija, que conocí el primer año de instituto y desde entonces que somos inseparables. Y todo fue porque yo estaba en el patio con mi grupo de amigos y la veía siempre en las escaleras sentada, sola.
La veía todos los días así hasta que ya no pude más y le dije que se viniera conmigo en los patios. y ya ves. Casi 25 años después seguimos a pie de cañón jajajajaja
Y sinceramente muchísimas de mis amistades empezaron de esta forma, yo se lo mal que lo pasé en el colegio con los niños y cuando veo a una persona con ese post de "marginada" tenia necesidad de ayudar. A día de hoy sigo siendo igual de tontorrona con la gente. No me gusta ver a nadie que se sienta excluido de ningún lado. Siempre procuro que todo el mundo se sienta bien. Supongo que es "mi secuela" de la infancia.
Espero que algún día puedas superar todos tus miedos. Te deseo mucha fuerza y felicidad!!
Que pases un bonito fin de semana :)
Un saludo,
¡Holi, bienvenida!
EliminarMe alegro de que te cambiarias de cole, a veces parece una medida muy extrema, pero creo que en el mayor de los casos es lo mejor porque es una nueva oportunidad.
Muchas gracias por leer el post y por tu comentario. :)
Un abrazo,
Ruth
Hola! Pero qué entrada más completa e importante. Estoy de acuerdo con lo que dices, especialmente porque mi experiencia en el colegio no fue para nada buena. De hecho la cosa fue tan terrible que no mantengo contacto con absolutamente ninguna de mis ex compañeras (era un colegio de solo niñas).
ResponderEliminarTe deseo mucha fuerza!
Un saludo :)
¡Holi!
EliminarHaces bien en no mantener contacto con ellas sino te aportaron nada. Yo lo recomiendo al cien por cien. :D
Un abrazo,
Ruth